miércoles, 26 de octubre de 2016

El robo del minuto



Un tipo de asalto a pisos, en el que los ladrones están muy poco tiempo y solo sustraen joyas y dinero, se multiplica en Barcelona os cacos ya no actúan únicamente en días festivos



El cine y la literatura han elevado a la categoría de robo del siglo acciones delictivas que han destacado por el botín conseguido o por violar las más sofisticadas medidas de seguridad. En el otro extremo está Barcelona, donde de tanto producirse, se está a punto de consagrar el robo del minuto, una modalidad de atraco en domicilio donde los asaltantes pasan muy poco tiempo en la vivienda y solo buscan dinero y joyas...


Como «robo del minuto» han bautizado los cerrajeros, auténticos detectores de las variaciones en la forma de operar de los ladrones, un robo en el que el ladrón, tras conseguir entrar en la casa, está dentro apenas unos minutos.

 «Van deprisa. Buscan solo las joyas y el dinero y pasan de televisores u ordenadores», explica un experto cerrajero que prefiere no dar su nombre y que recuerda como años atrás lo habitual en estos robos era que los ladrones desvalijaron toda la casa de arriba abajo. Ambas tipologías se siguen dando y causando, además del económico, un grave daño emocional. «Que roben en la propia casa hace sentir a la víctima que su intimidad, su refugio, ha sido violado», cuenta un mosso que lucha contra esa lacra.


Rosa y Salvador, un matrimonio residente en Sants, ha sufrido uno de estos robos. Era una tarde del pasado mes de mayo y habían salido a hacer una gestión. Estuvieron fuera menos de una hora. Sin embargo, al volver a casa, Rosa notó algo raro. «Me costó mucho abrir la puerta. Cuando lo conseguí, vi que habían puesto un mueble tras la entrada para bloquearla», relata. En su caso, los ladrones se descolgaron por el patio de vecinos y entraron por la galería. En la casa, se limitaron a abrir los muebles de la habitación y del salón. Nada más. «Solo se llevaron las joyas», recuerda la mujer.

Igual le pasó a una vecina de Sant Martí que prefiere no dar su nombre. A ella, incluso le costó darse cuenta de que le habían robado, pues los distintos ordenadores que había en su casa seguían allí. «En cambio, el dinero para gastos y las joyas del dormitorio habían volado», recuerda.



Las explicaciones a este tipo de robo son varias. Los ladrones que lo cometen son recién llegados a este tipo de asalto a viviendas, con lo que temen ser detenidos y no conocen los circuitos para comercializar material robado como ordenadores o pequeños electrodomésticos. En cambio, las joyas y el dinero siempre tienen salida. Al no permanecer mucho tiempo en la vivienda, los delincuentes pueden actuar todo el año y no solo durante las vacaciones.


Aunque lo más habitual sigue siendo el uso de herramientas como el pico del loro o una simple radiografía, algunos grupos utilizan sin problemas mecanismos más complejos para bombines. Pero hay de todo. «Muchos entran a lo bruto, cogiendo una palanca y reventando la puerta», explica Alberto Gil, de la cerrajería Barna. Los pisos bajos, por la facilidad de huir a la calle, y los altos, por la salida a los tejados, son los favoritos de los ladrones, que rehúyen los intermedios por el miedo a que les vea alguien que suba o baje la escalera.


Algunos incluso intentan engañar al cerrajero. «Varias veces me han llamado para abrir una puerta y, cuando llego allí, veo indicios de que quien me dice que es el dueño que se ha dejado la llave dentro es, en realidad, el ladrón», cuenta el cerrajero Jordi Suari. ¿Cómo saber si dice la verdad? «Como nadie lleva la escritura del piso encima, es cuestión de fijarse en incongruencias. Si alguien te dice que ha cerrado la puerta de golpe y tu ves que está cerrada con llave... mala señal»,